Las ilustraciones de John Lee están llenas de ese aura nocturna que hace que todo lo mundano se vuelva sentimental y atmosférico. Las luces de neon de la ciudad o la luz de la luna, transforman cada ilustración en una rica escena llena de detalles.


Sus ilustraciones están llenas de detalles que hacen que vayamos encontrando nuevos elementos que nos cuenten la historia mientras más observamos cada pieza.
Para una de ella, recrea una escena familiar de Corea. Donde un callejón de la ciudad es lavado en tonos rosados, cuatro clientes comen en un carrito de comida, iluminado solo por bombillas desnudas.

El cigarrillo escondido detrás de la oreja de un hombre, una botella a medias y otro hombre que decide escaparse de todo con sus auriculares. Son estos pequeños detalles que hacen que la narrativa se vuelva más profunda.

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