El cineasta Glen Vivaris nos ofrece una visión poco común de Nueva York, ese imaginario de gente apurada, pidiendo taxis y corriendo contra el tiempo, se ve envuelto en una congelada calma.

 Así fue que Vivaris cogió su móvil y utilizando la función de slow motion grabó un recorrido a casi 1000 cuadros por segundo, y musicalizado con unos suaves ritmos techno, transforma a esta ciudad en una obra cinética.

 En comparación el auto en el que él recorría la ciudad iba a mucha velocidad, y si el vídeo se reprodujese a velocidad normal duraría unos pocos segundos. Es reproduciéndolo casi 30 veces más lento que obtenemos este efecto.

 

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